Apolo y Jacinto: Una fascinante historia gay de la Grecia clásica

Los vínculos amorosos entre hombres, especialmente entre jóvenes y adultos, tenían mucha aceptación en la antigua Grecia. A los varones mayores se les llamaba erastés y se dedicaban a amar, cuidar y educar a sus amados, mientras que a los jóvenes se les denominaba erómenos y sus retribuciones con sus experimentadas parejas eran su juventud, belleza y disposición.

Una de las historias gays más cautivadoras de la mitología griega es la relación entre Apolo y Jacinto.

Conoce la historia de Apolo y Jacinto

Apolo, hijo de Zeus y Leto, fue el dios del sol y la luz; la profecía y la verdad; la medicina y la curación; las artes, la poesía y la música; también era símbolo de la eterna juventud. Su lista de amantes es extensa, pero una de sus relaciones más sobresaliente fue con Jacinto, un joven que era hijo del rey de Esparta.

Jacinto era tan hermoso como los propios dioses del Monte Olimpo, que con sus encantos llegó a conquistar a Apolo, quien solía bajar por las orillas del río Eurotas, dejando desolado su santuario en Delfos para pasar tiempo con su joven amante.

“Amor a primera vista”

El dios del sol que estaba aburrido de su música y su gran arco, encontraba descanso en pasatiempos muy sencillos, Por su parte, Jacinto salía a cazar a los bosques o a las laderas de las montañas, además practicaba gimnasia, una actividad que luego el joven le enseñaría a sus amistades con la que ganarían reconocimientos los espartanos.

El estilo de vida de Jacinto captó la atención de Apolo, y la primera vez que ambos coincidieron la conexión fue instantánea, de manera que entregaron su amor sin inhibiciones y sin importarles que uno era un mortal y el otro un dios.

¡Un giro inesperado!

Un día, durante una asolada tarde de verano, Apolo y Jacinto se desnudaron y untaron aceite de oliva en sus cuerpos, después comenzaron a jugar lanzándose el disco el uno al otro.

Mientras ambos se divertían, el dios del sol quiso demostrarle su poder a Jacinto arrojando el disco con todas sus fuerzas a fin de impresionarlo, pero el espartano también quería sorprender a su amante, de modo que intentó atrapar el disco, sin embargo, el resultado no fue el esperado, y el joven fue golpeado por el objeto, causándole la muerte.

Cuando Jacinto agonizaba, Apolo le impidió a Hades (el dios de los muertos) reclamar al joven espartano y, de la sangre que derramó su amante hizo que germinará una flor. Según el poeta romano, Ovidio, las lágrimas del dios del sol cayeron sobre los pétalos de la flor y convirtieron a esta planta en un símbolo de luto.

Hay otra versión de su muerte

Otros agregan que los responsables del fallecimiento de Jacinto fueron los dioses del viento Céfiro y Boreas, pues se dice que la belleza del joven generó una pugna entre ambos y Apolo, por lo que celosos de que el espartano prefiriera el amor del dios del sol, desviaron el disco con el propósito de asesinarlo.

Independientemente de las versiones existentes, la historia de Apolo y Jacinto ha llegado a inspirar a muchos artistas que han retratado la escena de la muerte del joven en sus obras.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s